El reto de mirar a la ciudad

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Ponentes de Café&Periodismo - Robert González
Ponentes de Café&Periodismo – R. González

Madrid aguardaba con sus más de 30 grados a la sombra hasta las seis de la tarde, ni un minuto más ni uno menos, porque fue entonces, justo en el momento en el que comenzaba la V edición de Café&Periodismo, cuando los más rezagados se vieron sorprendidos por la lluvia.

 

En la calle llovía a cántaros, pero en el corazón del encuentro, que tenía como objetivo ahondar en las vicisitudes de la información local, los asistentes también sufrieron otro chaparrón, el de las dudas eternas del periodismo -algunas sin respuesta- que surgen casi en cualquier debate sobre la profesión.

Entre smartphones y desvirtualizaciones, en el encuentro que se organiza una vez al mes de la mano de Bárbara Yuste y Millán Berzosa y que se celebró el pasado sábado 26 de junio, se reunieron más de 70 personas que participaron en el evento en directo y más de 700 que lo siguieron en streaming desde diferentes partes del mundo, gracias a AgoraNews.

En este caso a la complejidad del tratamiento local se unió la diversidad cultural de lo regional, de lo provincial y de los ciudadanos que van a recibir la información, como recordó el director de Gente en Madrid, Alberto Castillo, que insistió en que “cada uno debe saber dónde está”, que los medios locales no van a contar lo que ya cuentan los generalistas, pero sí el efecto real que tienen esas noticias para los ciudadanos de su entorno.

 

Ana Alfageme de 'El País' - Robert González
Ana Alfageme de ‘El País’ – Robert González

Ana Alfageme, hasta ahora redactora jefe de Madrid en El País y nueva responsable de Medios Sociales en ese diario, insistió en que el verdadero periodismo es aquel que asume “el reto de mirar a la ciudad, de salir a contar las historias de la calle”, y que en muchas ocasiones puede llegar a llenar las portadas.

Portadas de medios generalistas, las justas, la verdad, y siempre y cuando esa información sea de Madrid o afecte de alguna forma a la vida del país, pero ese debate quedó relegado quizás a otro posible encuentro. Y ante tanta jerarquización, Borja Echevarría de El País, se quejó -desde el público- de un periodismo que parece seguir viviendo con la “obsesión del papel” y reclamó la importancia de los contenidos que, si son buenos, “van a fluir y se van a distribuir” lleguen o no a las portadas.

Definir lo “hiperlocal”

Y a Echevarría no le falta razón, los representantes de Somoscentro o de Lavapieshoy, presentes en el encuentro, recalcaron la importancia de las personas, de lo que les importa a los ciudadanos y de sus posibilidades de crear contenidos. Hablaron de un negocio dirigido a unas personas concretas con unos intereses concretos, pero la forma de rentabilizarlo fue otro de los puntos en el que nadie se puso de acuerdo.

Diego Casado de Somoscentro asegura que el modelo económico de su medio apuesta por los pequeños empresarios del barrio, por esa peluquería que quiere pagar por la publicidad y que no puede permitirse -ni le interesa- invertir en medios generalistas, mientras Mari Trini Giner de LavapiesHoy hizo hincapié en la utópica idea de que el periodismo si se convierte en negocio deja de ser periodismo. Y la revolución que se estaba gestando a través del Twitter estalló.

Se multiplicaron los tweets sobre la necesidad de comer y de cobrar para poder vivir que tienen los periodistas, y la posibilidad de que el periodismo se convierta en un hobbie y deje de ser verdadero periodismo, con lo que se estuvo a punto de caer en el eterno debate sobre el periodismo ciudadano.

La cosa no quedó ahí, porque Ángel Calleja de Madriddiario metió el dedo en la llaga, cuando dejó abierto el debate sobre si un distrito de Madrid con 150.000 personas puede realmente considerarse periodismo hiperlocal, cuando, al echar cuentas, agrupa a más habitantes que muchas capitales de provincias del país.

La otra cara de la historia la contaron algunos participantes invitados como Carlos Otto-Reuss, editor de Miciudadreal.es, que puso de manifiesto las diferencias entre el periodismo -en mi opinión, mal llamado- “de provincias” y el periodismo local de Madrid. Lo que ocurre cuando los lectores, las fuentes y los protagonistas de las noticias conviven puerta con puerta con el periodista, de cómo los medios sufren la conocida “ley del teléfono” y viven en carne propia las presiones.

“No somos un medio de masas, ni muchísimo menos”, apuntaba Otto-Reuss, pero a veces son muchísimo más, habría que añadir. En el debate sólo se trató muy superficialmente una realidad, la de tantas provincias españolas donde los periódicos nacionales generalistas no son los más leídos, y no es algo nuevo. En muchas comunidades el periodismo regional o local ha llenado siempre las portadas, y a menudo con más fuerza que los temas nacionales, para los que se reserva, a lo sumo, una o dos páginas diarias.

Local sí, pero ¿a qué precio?

Queda la nostalgia de no haber llegado al análisis de otras comunidades, de cómo puede sobrevivir un negocio periodístico hiperlocal en una provincia en la que los periódicos regionales ya abren con información local y en ciudades que cuentan con menos de 100.000 habitantes, y eso sin hablar del tamaño de sus barrios o distritos.

La aportación 2.0 fue uno de los puntos positivos de la reflexión, porque si en algo se pusieron de acuerdo tanto ponentes como público asistente fue en las infinitas posibilidades que abren las redes sociales para el periodista. Por un lado, se multiplican las oportunidades de encontrar ideas para contar historias y las posibilidades de contactar con las fuentes, y por otro, el periodista cuenta con la gran ventaja de ser capaz de detectar las necesidades de los ciudadanos, que son, en definitiva, los lectores.

Y entre pregunta y pregunta, la vuelta al peligro del periodismo de declaraciones -que también desborda los periódicos nacionales y no iba a ser menos en el ámbito local-, la pelea por los contenidos, la precariedad de los puestos de trabajo, aquí rebajada a la precariedad de la sección e incluso de un modelo de  negocio que lucha a duras penas por sobrevivir debido a la falta de medios.

 

Alberto Castillo de 'Gente en Madrid' - Robert González
Alberto Castillo de ‘Gente en Madrid’ – R. G.

La definición de información local queda condicionada a las diferencias, al qué se considera local en Madrid, en Sevilla, en La Rioja o en Gran Canaria, pero sería oportuno recuperar las palabras de Alberto Castillo, que habló alto y claro al afirmar que “el periodismo local es la madre de todas las informaciones”, y las de Ángel Calleja, que solicitó eliminar la etiqueta de “cajón de sastre” que se aplica demasiado a menudo al periodismo local y sustituirla por una más precisa, donde la información incluya siempre “lo que nos pasa todos los días cuando una oficina municipal no funciona o cuando hay una huelga de transporte”.

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4 Respuestas a “El reto de mirar a la ciudad”

  1. [...] This post was mentioned on Twitter by Robert González and Alfonso Piñeiro, Davinia Suárez. Davinia Suárez said: Y tras el fin de semana me uno al debate sobre la información local con mi crónica sobre el quinto #cafeperiodismo. http://bit.ly/c8XwKs [...]

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