Cuatro cantautores y un destino – ’4 Bajo Par’

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Hay conciertos que, como el buen vino, tienen que dejarse reposar para saborearlos mejor. Hay que beberlos, poco a poco, sentirlos como quién asiste a un evento único, porque así son, y así fue 4 Bajo par.

Cuatro cantautores que, tras regalar sus canciones en los bares de Canarias, de Madrid y de todo España, se subieron a un escenario decorado con pelotas de golf y sillones rojos, para dejar el humo y el alcohol de las barras, y sustituirlo por otro humo, el de la sala del CICCA ante 400 personas, y por otro alcohol, el del vino que les acompañó durante las más de dos horas de canciones.

Tres canarios -Luis Quintana, Diego Ojeda y Sergio Alzola- y un madrileño -Marwan- que se perdieron en un océano de sensaciones encontradas, entre las canciones pícaras de Quintana -en su línea, volando desde ¿Hablas de sexo? a Suelo-, las reivindicaciones de Marwan -y su oda a los Meninos da Rua o Palabra por Palabra-, el romanticismo con cierto empalago de Ojeda – visitando nuevos hogares con En alquiler o recogiendo los Restos de alguna historia-, y la música Tricontinental de Alzola -que fue del tango al Equilibrio Sutil sin olvidar visitar París-.

Jugaron a hacer el mejor hoyo en un campo de golf  a su favor, con un público entregado y unos acordes que dieron lo mejor de sí, con la combinación de las cuatro voces perfectamente empastadas, con unos coros de escándalo, con unos juegos de voces que no decepcionaron a nadie,  y que dejaron al público con un mejor sabor de boca, si cabe.

Dos guitarras, una, dos cantautores sobre el escenario, uno, tres, de nuevo los cuatro, ahora las canciones de uno, interpretadas por otro, y ahora yo canto las mías, luego te acompaño, y ahora salimos con la camiseta del España para cantar Entrénate conmigo, porque juntar a dos cantautores que estudiaron Educación Física sobre un escenario el día antes de la final del Mundial no podía terminar de otra forma.

Y mientras Quintana se quejaba de tener que abandonar a su sillón rojo de los partidos en el escenario, Marwan se preguntaba por qué se había gastado 20 euros en un polo de golfista que había llevado puesto durante sólo dos canciones, Alzola se mantenía a la espera y Ojeda rectificaba la opinión del madrileño sobre su parecido con Boyz Two Men, y afirmaba -no sin razón- que el cuarteto, con el vestuario de traje y corbata, estaba mucho más cercano a Los Panchos, para que el público estallara en risas una vez más.

4 Bajo Par fue una historia de reencuentros, de enlaces, de amigos, de sueños, pero también un comienzo, un comienzo de un formato de concierto que prometen repetir en otras ciudades, un formato que gustó, un formato valiente para poder seguir disfrutando y viviendo de lo que tan bien hacen, una apuesta por las nuevas formas de ganarse al público, en una época en la que otros tantos prefieren seguir peleando por ganar dinero con la música como se hacía en el pasado.

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3 Respuestas a “Cuatro cantautores y un destino – ’4 Bajo Par’”

  1. Merche dice:

    Genial, una crónica genial, no has podido expresarlo mejor ;-)

    Saludos

  2. ignacio dice:

    Las cosas hechas con gusto salen así… inmejorables
    ¿cuando en tenerife este conciertazo, para volver a ir? un saludo a los aficionados al golf del cicca

  3. Información Bitacoras.com…

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