Recapitulando

TwitterFacebookGoogle+LinkedInPinterest

.

La mayor parte de la gente comienza el año el próximo 1 de enero, yo lo comencé este 28 de diciembre como cada año. Este año ha estado repleto de altibajos, personales, familiares y laborales. He vivido momentos imposibles de olvidar, he viajado más que nunca, he sentido más que nunca, me he sentido más querida que nunca, he compartido momentos inolvidables con amigos y amigas, pero también he llorado demasiado (y no sólo de alegría) y he echado mucho más de menos a muchas más personas, lugares y situaciones del pasado. Lo importante es que hoy, a cierre del año, la caja sale con saldo positivo. Todo lo sufrido ha dejado una huella imborrable en aprendizaje y experiencia personal (puede incluso que algo de sabiduría) y todo lo compartido ha dejado sonrisas y carcajadas de momentos inolvidables, de esos que se marcan en la retina y se eternizan para siempre. Probablemente no diría que el 2011 ha sido mi año ni que los 28 fueron mi mejor edad, pero, aunque no volvería a vivirlo sé que era un año necesario, un año intenso, de emociones fuertes, una tras otra, de sentimientos aún más fuertes, uno tras otro, de decepciones también para recordar, una tras otra, pero ha sido, sobre todo un año de Crecimiento Personal, así en mayúsculas y en negrita, un año de esos que te destruyen, deconstruyen y reconstruyen así, todo en uno. Y en esa reconstrucción se dejan fuera los vicios adquiridos, las muletillas molestas, las poses prefabricadas, los escudos antimiedos y todo lo demás para volver a ser una misma, y lo bien que sienta reencontrarse.

Conozco a personas que deciden hacer recuento y propósitos el 1 de septiembre y otros el día que comienza la primavera o con el fin de año chino. El 28 de diciembre es mi 1 de enero particular, es el momento de mirar atrás, de comenzar de cero, de prometer y proponerse nuevas metas. El año que viene por estas fechas habré comenzado la treintena y me parece un buen momento para poner, por escrito y en primera persona todo aquello que tengo que hacer (sí o sí) antes de que eso suceda.

Es una lista de objetivos irrenunciables, es decir, ninguno de ellos puede quedarse sin superar a 28 de diciembre de 2012 porque ya no pueden retrasarse más, y este blog queda como prueba escrita de mi compromiso real con ellos. ¿Te apuntas al viaje conmigo? El orden no implica prioridad u orden de realización, es aleatorio y un tanto caótico como su autora.

Son quizás demasiados, pero todos, absolutamente todos son realizables, así que es preferible tener muchos objetivos que cumplir, que quedarse corto y dejar que la vida pase. O eso creo.



3 Respuestas a “Recapitulando”

  1. Ana dice:

    Me pido saltar en paracaídas contigo

  2. TxemaCG dice:

    Yo el del paracaidas lo tengo el primero, pero voy posponiendo el gasto. :-/

Deja un comentario