Los engaños sin escrúpulos de Movistar

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Se habrán escrito enciclopedias completas sobre la infumable y descarada política de gestión de líneas telefónicas de esta compañía española, pero nunca está de más que sus artimañas no queden en balde y tengan también su hueco en mi espacio.

En los últimos 5 años he contratado tres líneas ADSL diferentes con Movistar -debido a mis habituales traslados de residencia- en diferentes domicilios y ciudades, en las dos primeras ocasiones, a pesar de que se me aseguró que la oferta incluía el alta gratuita de la línea, se me facturó (por un importe de más de 60€) dicho alta. En las dos ocasiones tuve que llamar y hacer una reclamación para que me devolvieran el dinero cobrado “erróneamente”, lo que da que pensar el sinnúmero de clientes que habrán pasado por alto este detalle y habrán regalado a esta compañía de estafadores tal cantidad de dinero. En ambos casos el dinero no se me devolvió sino que se descontó de las siguientes facturas, con lo que, en la práctica, Movistar dispuso de mi dinero durante casi dos meses y todo lo que ello pueda suponer en el mercado financiero -si lo sumamos con los montantes de todas esas personas a las que también estafó sin escrúpulos-.

Sin embargo, por motivos de disponibilidad geográfica el año pasado tuve que volver a contratar un ADSL con esta compañía, y me sorprendió no ser estafada de la misma forma -y tiene delito que una tenga que sorprenderse porque no la estafan y no por lo contrario-, pero no me equivoqué al pensar mal. Durante un año no tuve ningún problema con la compañía telefónica, pero acabado el periodo de permanencia obligatorio y acabada la oferta de la que disfrutaba, llamé a la compañía para preguntar por alguna oferta similar o dar de baja a mi contrato con ellos y ejercer ese derecho si no me convencía la oferta. Todo perfectamente legal y en ningún momento engañoso para la compañía.

Me prometieron que se me aplicaría exactamente la misma oferta de la que disfrutaba hasta ese momento y recogieron todos mis datos para llevar a cabo la aplicación de la misma en mi factura en una llamada que además me aseguraban que estaban grabando y deben tener guardada en sus archivos.

Pero las curvas estaban por llegar. Un mes después, no sólo no me han cobrado lo mismo -la factura ha aumentado unos 20€ más- sino que al llamar a Movistar resulta que las cosas han cambiado y mucho. Aparecen los obstáculos.

“Hemos mirado en nuestros archivos y la oferta no se le ha aplicado porque tiene una factura pendiente de pagar de 2008″, y se quedan tan frescos.

¿Cómo que 2008? ¿Cómo puedo tener una factura pendiente de pagar de 2008 de la que nunca se me ha informado? ¿Cómo puedo haber contratado después de 2008 dos líneas de ADSL más con ustedes sin que nadie me haya informado de que existía esa factura pendiente? Y sobre todo, ¿cómo puede ser que ahora esa factura esté impidiéndole aplicar una promoción y no me haya impedido contratar dos líneas con ustedes -y dar de baja a una de ella- después de que esa factura quedara pendiente?

No entendía nada, en ese momento claro. Ahora lo entiendo todo.

Tras explicarme a qué se debía el importe debido -el cambio de titular de la línea que pasó a ser la persona que continuó viviendo en aquel domicilio y que aseguró hacerse cargo de ese importe- y entenderlo -yo entonces sabía que era necesario hacer ese pago-sigo sin entender cómo nadie me ha comunicado nunca en 4 años que yo debía ese dinero y que nadie me haya impedido dar de alta a nuevas líneas sin que eso saltara por ningún lado. Y nunca saltó porque probablemente Movistar se guardaba un as en la manga.

Perfecto, asumo el pago -ya reclamaré al verdadero responsable-, aplíqueme la promoción que tenía anteriormente y descuente lo que ha cobrado de más en esta última factura, porque se me debería estar aplicando desde el mes anterior, les informo.

“Lo sentimos mucho, pero la promoción a la que usted se había acogido ya no está disponible, la promoción más parecida a la suya tiene un coste superior y además incluye bla, bla, bla, bla…”

Y lo vi todo claro. Resulta que nadie me comunica que tengo una deuda, me permiten seguir siendo clientes de ellos, sin haber tenido un retraso en ningún pago durante años, les advierto de que puede que me vaya, me retienen con promesas que no se cumplen, cuando no se cumplen se amparan en una factura de la que nadie me informó nunca y seguidamente me informan de que por culpa de esa factura de la que yo no tenía conocimiento he perdido la posibilidad de participar en una promoción y me estafan colocándome otra de la que encima no me puedo deshacer sin un coste añadido porque tienen una conversación grabada en la que yo di mi conformidad y por tanto tengo que cumplir un año de permanencia. ¿Pero cómo estos impresentables pueden seguir siendo una compañía legal? ¿Cómo en esta sociedad española se sigue permitiendo que empresas como Movistar engañen y estafen continuamente a los clientes sin que nadie se responsabilice de ello? Y sobre todo, pero ¿es que nos toman por imbéciles o qué?

Pues sí. Nos toman por imbéciles porque probablemente después de dos horas y media de conversación telefónica con ellos, de quejas, de pasarme de uno a otro departamento, de darme excusas para terminar sacando a la luz esa factura pendiente y de tener que ir a pagarla a Correos -porque encima no pueden pasarla a pago por el banco- para que me puedan aplicar la promoción y sobre todo devolverme el dinero que se han cobrado de más en la última factura; porque probablemente después de todo eso lo menos que me apetece es acercarme a una organización de defensa de los consumidores a presentar una reclamación y a tragarme de nuevo todo el papeleo y el coste que supone el proceso.

Eso sí, si alguna vez tengo hijos, les diré que trabajen para Movistar, estoy seguro de para esta empresa no habrá nunca crisis que valga.

Nota: Añádanse al final de este post todos los improperios que se le ocurran y que la autora se ahorra por no ensuciar el blog pero que sin duda esta compañía se merece y de sobra.


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