El arte en lo urbano

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Primero fue Rusia y Estados Unidos, y después una moda que aún recorre Europa, el arte urbano ha pasado a instalarse en los museos, y las obras museísticas salen a pasear por las calles cada vez con más frecuencia, en un mundo en el que los límites entre las galerías de arte y el espacio urbano parecen cada día más difusos.

Importantes galerías de Moscú y Londres han sacado algunas de sus creaciones pictóricas a la calle, este año la capital británica y París han hecho un hueco en sus galerías (en incluso en los muros de sus museos) para el arte urbano y el graffiti, y una exposición en la ciudad suiza de Bienne se integra en el paisaje urbano de tal forma que resulta difícil distinguir las obras.

Claves del arte callejero

El arte urbano es algo más que la utilización del espacio urbano, tiene un toque de rebeldía y de crítica social pero lo más importante es el componente artístico, “está en el límite entre lo vandálico y lo artístico, pero siempre a nivel de juego”, ha ha explicado a Tinta Digital Fernando Figueroa, artista plástico, doctor en Historia del Arte y autor del libro “Graphitfragen. Una mirada reflexiva sobre el Graffiti”.

Los artistas callejeros, como la generación que se agrupó en torno a el proyecto Beautiful Losers o el británico Bansky, pretenden aprovechar las formas del espacio urbano y generar un impacto artístico con un mensaje abierto, dirigido a un público general que es consciente de los cambios en el paisaje urbano.

Graffiti de Banksy en Boston

Graffiti de Banksy en Boston

Pero las nuevas ciudades, mediatizadas,  e incluso deshumanizadas, dan pie a los artistas callejeros a reclamar su derecho a intervenir en el espacio urbano y a formar parte de él. Ellos no representen una forma de rebeldía contra las leyes, “sino contra las normas y convenciones artísticas o un acercamiento a las críticas contra el sistema o la lucha por los derechos individuales”, ha señalado Figueroa.

La vuelta al origen: el graffiti

Por su parte, el graffiti nace de la calle y aunque muchos defienden que debe ser ilegal para ser auténtico, las leyes que lo prohiben son recientes, muy posteriores a la aparición del mismo.

La diferencia está en la intención: un graffitero está interesado en sentir la emoción del riesgo, la adrenalina de violar las leyes,  busca sentirse más vivo, más autónomo e incluso más artista. “El graffiti siempre lleva implícita una conciencia de persecución, saber que es algo sancionable y que se hace por cuenta y riesgo propio”, en palabras de Figueroa.

La entrada en los museos

¿Tiene sentido un arte urbano que deja de serlo?  El arte urbano comienza a tener un peso importante a partir de los años 90, y entonces se surge la necesidad de trasladarlo a los museos. Figueroa apunta que “no se puede llamar moda, el arte urbano ha tomado tal presencia en las calles y con un desarrollo cualitativo tan superior al que tenía hace 20 años que los museos no pueden ignorar su relevancia”.

El arte urbano no se define sólo por el espacio donde se exponen las obras sino tambien por la voluntad con la que éstas se crean, que condiciona su esencia. Para su traslado al museo, algunos deciden documentar la obra desde el primer momento de ejecución, grabar el proceso de creación o inmortalizarlo en fotografías para que puedea ser expuesto.

Otros generan recreaciones en algún marco expositivo, que  a menudo pierden fuerza porque se trata de elementos que no tiene sentido fuera de la calle; y hay artistas como El Tono y Nuria, que tienen en cuenta en el proceso de realización y ejecución el hecho de que, después de estar en la calle, la obra se va a exponer en las salas.

La calle como plataforma

Graffiti en la Playa de las Canteras en Gran Canaria

Graffiti en la Playa de las Canteras en Gran Canaria

La mayoría de los artistas urbanos encuentran alguna forma de vivir de su arte, aunque sea indirectamente: encargos municipales, diseños de portadas de discos, logotipos, camisetas, pinturas decorativas o rotulaciones en los comercios son los proyectos para los que más se solicita a estos artistas.

Pero el prestigio dentro del mundo del arter callejero es lo más importante, un artista urbano no puede perder su esencia, no puede dejar de ser urbano porque pierde lo que está vendiendo: el estilo juvenil, el inconformismo, la rebeldía, la calle.



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